¿QUIERES SER MÁS ÁGIL?: MEJORA TU TOMA DE DECISIONES

 
 
 
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Vivimos una época en la que el mundo Agile está de moda, vivimos rodeados de “agile coach”, “scrum masters”, “tribus”, ….. y me fascina observar como muchas compañías creen firmemente que la implantación de este tipo de metodologías, por si misma, les va a transformar en una compañía efectiva y ágil, que opera con éxito en el siglo XXI.

Quiero empezar aclarando que no tengo nada en contra de está ni de ninguna metodología que promueva la efectividad organizativa. Dicho esto, mi postura es que una metodología focalizada en estructuras y procesos de trabajo es insuficiente para transformar el “modus operandi” o dicho de otro modo, la cultura de una organización. Es cierto que son metodologías atractivas, concretas, visuales, … y muy útiles para lanzar determinados mensajes o alinear a determinados perfiles profesionales. Ahora bien, si lo que quieres es transformar una organización deben ser complementadas con otras iniciativas que actúen en un nivel más profundo. Básicamente, porque el principal problemas que tienen las “organizaciones lentas” tiene que ver con las personas, y para resolverlos modificar procesos y estructura es condición necesaria, pero no suficiente.


Para ser más ágiles hay que modificar la cultura, y para modificar la cultura hay que modificar los comportamientos de las personas a nivel individual y colectivo.


Y la modificación sustancial que hay que implantar en una organización para dotarla de agilidad tiene que ver con la cultura de toma de decisiones. Si tu organización es lenta, es porque necesita desarrollar capacidades para que las personas y los equipos tomen decisiones de manera efectiva.

Hay muchas barreras que limitan la toma de decisiones efectiva, y entre las principales que me he encontrado en mi carrera profesional destacaría:

  • Ausencia de información objetiva y relevante, que se traduce en conversaciones subjetivas en las que la capacidad de influencia personal termina siendo el factor crítico de éxito, y en dinámicas tipo “corte de Versalles” que dificultan, ralentizan y entorpecen la toma de decisiones.

  • Miedo al conflicto, que conlleva la postergación y/o evitación de conversaciones y decisiones que puedan implicar un “roce” con otra persona o departamento.

  • Delegación hacia arriba, cuando alguien no quiere tomar una decisión por miedo a equivocarse o a tener un conflicto. Esto termina convirtiendo a mandos intermedios y directivos en auténticos “cuellos de botella” de las organizaciones para las que trabajan.

  • Micromanagement, derivado de la necesidad de control enfermizo de muchos mandos intermedios y directivos. Esta disfunción termina teniendo la misma consecuencia que la anterior.

  • La Pereza que es la socia de la Inercia (esto se lo he robado a mi amigo Fernando Notaro), ya que muchas veces no tomamos decisiones que conllevan cambios porque es más cómodo quedarnos como estamos.

Asimismo, existen compañías que tienen procesos de toma de decisiones efectivos, y hay una serie de “buenas prácticas” susceptibles de ser aplicadas por cualquier directivo y que generan agilidad por si mismas (independientemente de que trabajes en modo “agile”o no):

  1. Desarrollar una Cultura de Datos en tu ámbito de responsabilidad para asegurar la objetividad de las decisiones partiendo de datos y del análisis de los mismos.

  2. Aprender a “devolver la pelota” hacia abajo cuando seas víctima de la delegación hacia arriba.

  3. Soltar, soltar y volver a soltar …. cuando tengas la sensación de que “todo pasa por ti”.

  4. Fomentar comportamientos de “accountability” (lo siento, pero no encuentro palabra en castellano que contenga todos los matices de este término anglosajón) que ayuden a las personas a tomar conciencia de como ellos impactan por acción u omisión en la efectividad de la toma de decisiones.

  5. Hacer muchas preguntas y Aplaudir el error: Haz comprender a tu organización es necesario para el aprendizaje. Las buenas decisiones son consecuencia de la experiencia, y la experiencia es consecuencia de muchas equivocaciones.

Y por último, un consejo personal para Presidentes, CEOs y Comités de Dirección: “resiste la tentación de decidir sobre todo aquello no resuelto o que te ponen encima de la mesa si pertenece al ámbito de responsabilidad de otro, o terminarás eligiendo el tipo de flores que hay en tu recepción”.

SUSANA GÓMEZ FORONDA. Experta en Estrategia, Organizaciones y Liderazgo.
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